
Acceso: N-I km 69, desvio al oeste 24 km pasando el Cuadrón, Lozoya., Alameda. del Valle y Oteruelo del Valle.
URBANISMO
Rascafría articula su caserío en torno al arroyo de Artiñuelo ubicándose en su margen izquierdo, a excepción del antiguo barrio de la Costana situado en el margen opuesto. En la actualidad la población va perdiendo su carácter rural aunque aún conserva restos en torno a la iglesia y su plaza de La Villa. Hoy uno de sus centros más animados es la plaza de España donde se conserva su magnífica olma, todo un símbolo para la población.
Por su parte Oteruelo presenta un casco de estructura lineal cuyo eje es la calle Real que, ensanchada en su extremo oeste, configura las plazas de La Paz y de El Valle. El núcleo urbano, más ruralizado que el de Rascafría, también comienza a degradarse con las típicas construcciones de chalets de segunda residencia.
Iglesias
San Andrés Apóstol de Rascafría
Ubicada en el extremo norte del caso urbano, es obra considerada por algunos de Juan Gil de Hontañón de finales del S.XVI.
La fábrica es de mampostería con refuerzo de sillares en las esquinas y consta de tres naves y cabecera plana ornada con bolas al exterior.
La torre, de planta cuadrada y ubicada a los pies del templo, consta de dos cuerpos. El inferior de mampostería con sillares en las esquinas y el superior de sillares con dobles vanos de medio punto para campanas a los cuatro lados. Toda ella se remata con un chapitel de pizarra moderno.
Creada originalmente con una sola nave, a finales del S.XVI se le añaden dos naves laterales, según trazas de Alonso de Covarrubias, separadas por dos arcos de medio punto apoyados sobre columnas estriadas en el lado sur y lisas en el norte.
Las naves se cubren con artesonado moderno y el presbiterio con bóveda gótica de crucería con terceletes apoyada sobre ménsulas, obra de Juan Ruesga, aparejador de Juan Guas.
En 1938, durante la última guerra civil, sufre un incendio sufriendo graves desperfectos, y a partir de 1950 se lleva a cabo su restauración.
Nuestra Señora de la Paz de Oteruelo del Valle
Obra, probablemente del S.XVIII. Quedó muy deteriorada durante la Guerra Civil y fue reconstruida en 1944. Se configura al exterior con una serie de volúmenes de diferentes alturas, encalados y sin interés artístico.
La espadaña, lo más significativo del conjunto, consta de dos cuerpos claramente diferenciados, el inferior realizado en mampostería con sillares laterales y cuatro cuerpos troncocónicos que dan estabilidad a la obra. El cuerpo superior, o de campanas, es de sillarejo y, al igual que el inferior, se compone de tres subcuerpos que van reduciendo sus dimensiones a medida que ascienden. Entre los dos primeros, separados por una cornisa, se abren dos amplios huecos para campanas en arcos de medio punto. El superior, muchos más reducido y centrado sobre el anterior, se remata en punta y abre un sólo y pequeño hueco de campana, también de medio punto.
Ayuntamiento
Obra de principios del S.XX con típico sabor neomudejar, levantada sobre las ruinas de un ayuntamiento anterior arrasado por un incendio.
Es de planta rectangular cubierta a dos aguas. Tiene dos alturas y consta de dos cuerpos rectangulares laterales y un tercero que los une transversalmente retranqueándose de la línea de fachada, configurando un pórtico con tres arquerías muy rebajadas y balconada superior de tres vanos.
El cuerpo central corona su fachada con una espadaña donde se ubica el reloj u un pequeño arco de medio punto para la campana del mismo, todo ello enmarcado por un frontón y dos columnillas.
Resulta de gran armonía el juego de hiladas de ladrillo rojo con las cajas blanqueadas delimitadas y circundadas por aquellos, así como el uso de la caliza clara en la configuración de la balaustrada central de la fachada, en las cobijas superiores de los cuerpos laterales y en los detalles de la espadaña del reloj.
Palacios
Cercana a la iglesia de San Andrés Apóstol se ubica "La Casona" tradicionalmente considerada, aunque sin mucha fiabilidad, pabellón de caza de los reyes Trastamaras y primera residencia de cartujos hasta finalizadas las obras del Paular.
Es obra datable en el S.XVI, de mampostería y con fachada en arco de medio punto con grandes dovelas, en la de la clave se emplaza un escudo con dos leones y un castillo, bajo tejadillo donde abre un portón de doble hoja.
Al interior consta de una huerta jardín cuya fachada principal al edificio se configura con un porche soportado sobre tres columnas toscanas que sujetan un alfarje de madera que se apoya sobre ménsulas del mismo material en el muro del edificio. Bajo este pórtico un arco de medio punto con dovelas de piedra que se ubica descentrado respecto al eje de simetría da acceso al interior.
Cartuja de Santa María de El Paular
Ubicada a unos 2 km. al oeste del caso urbano de Rascafría, la Cartuja de El Paular se ubica en el Alto Valle del Lozoya, junto al río y al pie del pico de Peñalara.
Fundada en 1390 por Juan I en cumplimiento de una promesa de su padre Enrique II, el monarca cedió unos terrenos a los cartujos de Scala Dei donde poseía unos pabellones de caza y una ermita denominada Santa María del Pobolar.
Hasta finalizar el S.XIV se levanta el claustro y celdas para los monjes que siguen usando como iglesia la primitiva ermita.
Comenzado el S.XV, Enrique III encarga la construcción, junto al monasterio, de unos palacios para su retiro y una iglesia para sustituir la antigua ermita. No terminan estas obras hasta finales de este dicho siglo. En este momento, finales del S.XV, y principios del S.XVI trabajan en El Paular arquitectos de renombre universal como Juan Guas, Juan Gil de Hontañón, su hijo Rodrigo Gil de Hontañón, etc.
En el S.XVIII se reforma la capilla del Sagrario y se ejecuta el Transparente, obra de Francisco Hurtado Izquierdo de un desbordado barroquismo donde se mezclan mármoles de colores con columnas salomónicas, estípites, hojarascas…etc. A mediados de este siglo, en 1755, un violento terremoto causó graves daños en la torre, teniendo que ser reedificada desde el segundo cuerpo, y en el resto del edificio en el que hubo que cambiar el artesonado de las naves de la iglesia por una bóveda de cañón al más puro estilo rococó de fines del S.XVIII.
En el S.XIX, con la exclaustración decretada en 1809 por José Bonaparte y la desamortización de 1835, se inicia la decadencia y abandono de la Cartuja.
Ante la inminente ruina tras la desamortización, en 1876 la administración declara el conjunto Monumento Histórico Artístico y tras varios avatares y la última contienda civil, entre 1940 y 1943 comienzan las obras de restauración del complejo monástico.
En 1954 se entrega en usufructo la Cartuja y sus dependencias a los benedictinos que comienzan una nueva reconstrucción.
En 1967 la Dirección General de Arquitectura del Ministerio de la Vivienda y desde 1988 a la actualidad la Consejería de Cultura de la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Cultura están efectuando programas de restauración integral en todo El Paular.
El conjunto monástico está claramente dividido en varias partes: los Aposentos Reales, la zona dedicada a los frailes, la Iglesia y el Claustro de Monjes.
El acceso al conjunto se realiza por un amplio patio con una fuente de seis chorros en el centro. En su ángulo noroeste se levanta la Capilla de los Reyes, obra atribuida a Juan Gil de Hontañón. Junto a ella un gran arco de medio punto ornado de casetones y con pautas claramente renacentistas, obra de Rodrigo Gil de Hontañón, da acceso a otro patio de planta cuadrada con soportales sustentados sobre columnas toscanas con ventanales en la planta superior. Desde aquí se accedía a los Aposentos Reales, hoy convertidos en el lujoso hotel de Santa María de El Paular.
Junto a estos Aposentos Reales se emplaza un pequeño claustro de principios del S.XV en torno al cual se ubicaban las celdas de los frailes. Al lado norte de este claustro se abre un patio que da acceso a la iglesia.
El atrio, a los pies de la iglesia, es obra de Juan Guas, es de planta cuadrada y se cubre con bóveda estrellada. Su muro oriental, donde se abre la portada de la iglesia, está decorado con arcos y conjuntos góticos flamígeros propios de finales del S.XV.
La iglesia es de una sola nave cerrada con reja de finales del S.XV y en la cabecera se ubica el magnífico retablo de la misma época obra relacionada con la escuela de Juan Guas.
Tras el presbiterio se alzan la Capilla del Sagrario y el Transparente, obra esta última de Francisco Hurtado Izquierdo.
Al noroeste de la iglesia se levanta el Claustro de Monjes, núcleo originario del conjunto construido en 1392 por el arquitecto segoviano de origen musulmán Abderramán y transformado por Juan Guas entre 1484 y 1486. Es de planta cuadrada y considerables dimensiones. En el centro del claustro se levanta un templete octogonal y en el ángulo noreste otro templete sobre cuatro pilastras cubren el sarcófago del obispo Moscoso, fallecido en 1632.
Puentes
Puente del Perdón
Se alza sobre el río Lozoya y servía para comunicar la Cartuja con el molino de papel ubicado hoy en día en la finca de los Batanes.
Es obra de la primera mitad del S.XVIII y está toda ella realizada en sillares de granito. Consta de tres arcos iguales de medio punto, el central enmarcado por dos pilastras de planta semicircular con tajamares en su base. En planta se configura por dos espacios semicirculares a ambos lados del puente y otras dos plazoletas de igual forma, pero menor dimensión, sobre las dos pilastras centrales del mismo.
Puente de la Reina
Se alza sobre el arroyo de Santa María, afluente del Lozoya y comunicaba el monasterio con la contigua Casa de la Madera.
Es obra del S.XVIII realizada en sillares de granito. Consta de un solo ojo de muy reducida luz y llama poderosamente la atención la perfección de la obra, la magnificencia del pavimento, los pretiles y su solidez en contraposición a su pequeñez y escaso desarrollo.